Seguramente el hombre primitivo, primero halló los metales, y los recogió casi por casualidad, de la superficie terrestre. Así encontró oro en pequeñas cantidades al igual que la plata, que por su brillo lo deslumbraron, pero que en ningún caso podía considerarse como reemplazantes de la piedra en la fabricación de elementos útiles en su vida cotidiana.
Fue el cobre el que causó esa revolución de dejar atrás la piedra y comenzar con el uso de metales. En Europa lo hallaron en Chipre, otorgándosele el nombre latino cuprum. En América el hallazgo sucedió en las orillas del lago Superior, el mayor de los Grandes Lagos ubicado en Estados Unidos. Este nuevo material, sí fue útil, en la elaboración de objetos, sobre todo armas, de mayor poder destructivo.
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